Las fábulas budistas que enseñan a los niños taiwaneses a respetar el planeta, desde pequeños

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Elia Tabuenca García
@eliatabuencagarcia

Contar historias ecológicas a los niños taiwaneses nos ha permitido crear una cultura de respeto por el medio ambiente.

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Para hacer frente a la actual crisis climática, es fundamental educar a las nuevas generaciones en el respeto por el medio ambiente. De hecho, serán las generaciones presentes y futuras las que sufrirán las peores consecuencias del cambio climático global. En el futuro, fenómenos ya preocupantes como el calentamiento global, el aumento del nivel del mar, los fenómenos meteorológicos extremos, la contaminación y la pérdida de biodiversidad, serán cada vez más frecuentes y cada vez más devastadores. Los niños taiwaneses ya lo saben, ya que escuchan historias ecológicas para convertirse en "pequeños pioneros" del ambientalismo global.





¿Pueden los niños de hoy, si están sensibilizados con el cuidado de nuestro planeta Tierra, hacer una diferencia? La mayoría de los expertos creen que sí. La educación ecológica dirigida a los niños puede sentar las bases, desde la infancia, para un futuro más sostenible, es decir, un futuro en el que el acto de “cuidar” sea no sólo una obligación moral sino un elemento necesario para la supervivencia humana.

Taiwán, líder mundial en reciclaje

Desde principios de la década de 90, Taiwán, una pequeña nación insular ubicada entre el Mar de China Oriental y el Mar de China Meridional, ha experimentado un período de rápido desarrollo económico, acompañado sin embargo de niveles significativos de degradación ambiental. Hoy, Taiwán representa un modelo virtuoso, especialmente en términos de reciclaje. La isla recicla a una tasa del 55%, una cifra considerable que la ha convertido en un país líder en el mundo por la eficiencia alcanzada hasta ahora en el reciclaje de materiales y en la sofisticada diferenciación de los residuos, que incluye incluso una categoría de húmedos. para cerdos Pero, ¿cómo alcanzó Taiwán estos objetivos? La sensibilidad cultural hacia la ecología ciertamente ha jugado un papel positivo en este sentido.

Cuentos de hadas ecológicos: entre el cuento y la espiritualidad

¿Cómo enseñar a los niños a respetar al “Otro”, y por tanto a sí mismos y al medio ambiente? Los libros pueden ser una herramienta útil para transmitir una serie de valores y principios ecológicos a los niños. Crear una cultura de respeto por el medio ambiente no es una tarea fácil, pero los niños, en comparación con los adultos, son menos egoístas y pueden reorientar más fácilmente su comportamiento, identificándose con el «Otro que ellos mismos».


laexperiencia taiwanesa, un país predominantemente budista, es particularmente interesante. La literatura infantil publicada por organizaciones religiosas ha recurrido en algunos casos a modelos espirituales budistas que podrían orientar a los niños hacia la conciencia ambiental.


Por ejemplo, el bodhisattva, un ser sobrenatural poderoso e inteligente que continúa reencarnándose en el mundo para ayudar a los humanos a alcanzar el nirvana, es en este caso empleado como una figura sabia y compasiva, dispuesta a ayudar a los niños a respetar el medio ambiente. Históricamente, los fieles invocaban al bodhisattva para que los ayudara en caso de extrema necesidad, por ejemplo, en caso de desastres naturales (tormentas marinas severas). En la época contemporánea, sin embargo, ha sido adaptado y transformado en un "Héroe" del ambientalismo.

A través del relato de un cuento de hadas, los niños perciben al bodhisattva como un modelo precioso y un aliado seguro, junto al cual es más fácil limpiar no solo su dormitorio sucio y desordenado, sino también las calles y playas de su ciudad o pueblo. país. A nivel espiritual, la purificación del medio ambiente equivale, por tanto, a la purificación del alma.

Y aquí está el bodhisattva Dizang 地藏 dirigiendo algunos fantasmas para recibir ofrendas, los fantasmas se representan como lindos y poco amenazantes (y parecen un cruce entre criaturas marinas y extraterrestres) 3/4 pic.twitter.com/DYdn2kl2OI

– Natasha Heller (@nheller) 2 de septiembre de 2020

En otros cuentos infantiles publicados en Taiwán, se basa en la fondo cultural budista (y no a un único personaje-modelo) para narrar una historia ecológica comprensible para los niños. Por ejemplo, se cuentan historias de plantas y animales para enseñar a los niños sobre el ciclo del carbono y los demás ciclos naturales que nosotros mismos, en pequeña medida, albergamos en nuestro cuerpo. Hablan de los lazos y la interconexiones entre todos los seres, vivos y no, de nuestro planeta, para ofrecer uno visión holística del medio ambiente. En particular, se le ofrece al niño la oportunidad de ponerse en la piel de otro ser, de animarle a observar el mundo desde otra perspectiva ya cambiar su forma de actuar.



Ponerse en el lugar del otro significa atribuirle valor y ser directamente responsable del propio integridad. Esta actitud ecológica ayuda a que los niños no traten los objetos que poseen como simples cosas "desechables", sino como elementos preciosos a cuidar, respetar y querer y, si es posible, a reutilizar y reciclar. Finalmente, en algunos cuentos infantiles, el antropomorfismo, que atribuye características humanas a los animales y las cosas, puede involucrar emocionalmente al niño y empujarlo a identificarse con el entorno que lo rodea.

Fuente: La conversación

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