Usemos menos WhatsApp y abracémonos más

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Carlos Laforet Coll
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¿Realmente necesitamos pasar mucho tiempo en WhatsApp renunciando al contacto físico con los seres queridos? ¿O necesitamos más abrazos?

WhatsApp, y el mundo de Internet en general, han revolucionado las relaciones interpersonales lo que le permite llegar virtualmente incluso a personas muy lejanas. Una contribución sin duda importante gracias a la cual, hoy en día, podemos hablar con cualquier persona, en cualquier lugar del mundo.





Al mismo tiempo la innovación tecnológica nos ha distanciado paradójicamente unos de otros. Como antes nos comunicábamos virtualmente, poco a poco nos olvidamos de la importancia del contacto físico, de la comunicación directa no filtrada por la tecnología.

Por otro lado, el tiempo promedio que pasamos en los teléfonos aumenta constantemente y según una investigación de la Universidad de Lancaster, publicada en la revista Plos One, en promedio usamos este dispositivo cinco horas al día, mirándolo al menos 85 veces durante el día, sin embargo sin darse cuenta.

Un uso excesivo que repercute negativamente en las relaciones humanas, tanto porque nos hace menos propensos a conocer gente, como porque durante las salidas en compañía suele distraer la atención, interrumpiendo las conversaciones y la intensidad de las relaciones. Y las mismas repercusiones negativas afectarían las relaciones amorosas, como sugiere una investigación de la Universidad de Baylor, severamente probada por el uso de WhatsApp y otras aplicaciones móviles.

Es realmente una paradoja que una aplicación capaz de conectar a personas que viven a grandes distancias sea la causa de la nuestra. falta de conexión humana! Y todo por la dependencia de estas aplicaciones, y de los smartphones en general, ahora demostrada por numerosas investigaciones, entre ellas una titulada "La verdad sobre la adicción a los smartphones".

¿Como arreglarlo? En primer lugar, intentar "desconectar" sustituyendo el smartphone por otras actividades, y quizás olvidándolo específicamente en casa durante las salidas, para no caer en la tentación. En realidad Resistir es más fácil cuando WhatsApp está fuera de la vista con sus persistentes mensajes!

Desactivar el tono de notificación de WhatsApp también puede ser una contribución pequeña pero significativa. Sin embargo, estas son solo estrategias que no resuelven el problema de raíz. Para ello, ciertamente se necesita una reflexión más profunda y es necesario hazte preguntas.



Por ejemplo, preguntarse si realmente tiene sentido hablar con muchos amigos y conocidos diferentes intercambiando mensajes escritos o de voz, renunciando cada vez más a la reunión en vivo. En conclusión ¿No nació WhatsApp para crear conexiones? ¿De qué sirve usarlo para desconectar de la vida real? Tal vez realmente necesitamos más abrazos y menos mensajes de voz!


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laura de rosa

 

 

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